Tuesday, January 26, 2010




Gráfico 1. Tasas de paridad de Venezuela con sus principales socios comerciales
Fuente: Bancos Centrales e Institutos de Estadísticos de los principales 20 socios comerciales de Venezuela.
Lo que no se dicho sobre la devaluación del Bolívar*



A dos semanas de haber anunciado una devaluación del bolívar de 60% mediante la conformación de dos nuevas tasas oficiales, una de carácter preferencial para la importación de alimentos, medicinas, maquinaria y equipo e importaciones estatales de VEB 2,6/US$ y otra tasa en VEB 4,3/US$ para el resto de los bienes y servicios, pareciera que poco o nada original se puede añadir sobre el tema.

Hasta ahora, la discusión pública se ha centrado alrededor de los condicionantes y beneficios político-electorales de la medida así como al impacto inflacionario que se derivará de los nuevos costos de los insumos y bienes finales de origen importados.

Sin embargo, existen al menos tres aspectos poco abordados sobre el tema de la devaluación de la moneda hasta el momento. En primer lugar, cuál es el impacto de la devaluación sobre la conformación óptima de activos para los inversionistas locales. En segundo lugar, es necesario distinguir los impactos de la devaluación sobre la inflación desde el lado de los costos y desde el lado de la demanda. Finalmente, es importante señalar que la devaluación aunque parece una medida uniforme, supone cambios relativos en los precios de los productos importados con lo cual, el encarecimiento de los productos no es uniforme sino que dependerá parcialmente del origen de la compra.

Por devaluación de la moneda se entiende un cambio finito o un salto en la variación de una moneda con respecto a otro y que ocurre bajo un esquema de tipo de cambio fijo. Usualmente se le confunde con el término depreciación, el cual supone cambios continuos o infinitesimales los cuales se desarrollan en regímenes de cambios flexibles. Recientemente en Venezuela ocurrió una devaluación de la moneda. En efecto, el pasado 8 de enero, se anunció la conformación de dos nuevas tasas de cambio que suponen un aumento promedio de 60% en el monto de bolívares que hay que entregar a cambio de un dólar de los Estados Unidos.

Para un inversionista local, en principio, esta medida supondría que los activos denominados en moneda local se depreciaron en promedio en un 60%. No obstante, debido a la significativa expectativa de ajuste cambiario, alimentada por el importante diferencial inflacionario entre Venezuela y sus principales socios comerciales, suponemos que muchos inversionistas locales, se habían adelantado a la medida y habían constituido coberturas cambiarias directas (adquisición de activos en dólares) o indirectas (Compra de activos que suben con la devaluación: Inmuebles y TICC).

1. Impactos sobre los portafolios. ¿Qué hacer luego de la devaluación?

Para aquellos cuya cobertura era principalmente la adquisición de efectivo en moneda extranjera, en particular en dólares, el corto plazo pareciera preocupante. En efecto, las recientes subastas del BCV y la cotización del petróleo podrían configurar un escenario de caída en el precio del dólar a corto plazo, lo cual se traduciría en una pérdida en bolívares para los tenedores de efectivo en moneda extranjera.

No obstante, todo dependerá del desempeño de los precios del petróleo en los próximos meses, del grado de eficiencia en la gestión de entrega de las divisas a las dos tasas oficiales y del entorno regulatorio y su incidencia sobre el clima de inversión privada.

Un escenario de precios del petróleo sostenidamente por encima de los US$70/barril y una agilización importante en la entrega de divisas, podrían aumentar el impacto de las subastas del BCV sobre la cotización del mercado paralelo. No obstante, un cuadro regulatorio hostil al sector privado y liquidaciones de divisas al cambio oficial que no estén acordes con la demanda del sector privado, restará efectividad al mecanismo de subastas del BCV.

Por otra parte, para aquellos inversionistas que tengan una alta propensión al riesgo y deseen arbitrar entre monedas, sugerimos que exploren oportunidades de inversión en las subastas del BCV e intenten aprovechar los diferenciales existentes entre la tasa de cambio implícita de este mecanismo y la tasa de cambio del mercado permuta.

Del lado de los bolívares, el consenso entre la comunidad de analistas es que la inflación se acelerará (sobre este punto véase la segunda sección de este artículo), con lo cual, es posible que para quienes pueden indexar total o parcialmente sus ingresos con la inflación, el endeudamiento a largo plazo en bolívares vuelve a constituirse en una oportunidad atractiva de evaluar.

La devaluación también puede convertirse en una oportunidad de inversión para los sectores vinculados a las importaciones, tales como transporte, almacenamiento, comunicaciones y comercio. No obstante, como toda oportunidad de inversión, estos sectores, verán una reactivación y el regreso a números positivos en la segunda mitad del año, cuando el incremento de los precios -producto de la reciente devaluación- haya podido ser absorbido por la economía. En este sentido, al cabo de uno o dos semestres, los sectores de franquicias, negocios en centros comerciales, transporte de carga y mercancías, y telecomunicaciones –en un entorno regulatorio amigable al sector privado- son candidatos a ser evaluados para explorar desarrollar oportunidades de inversión.

2. La inflación se acelerará, incluso aunque los costos disminuyan


Un segundo aspecto que resulta interesante de desarrollar es el mecanismo mediante el cual, la devaluación de la moneda incide en el alza generalizada y sostenida de los precios, es decir, sobre la inflación. En general, algunos voceros oficiales han argumentado que la devaluación no tendría un impacto inflacionario porque la presión desde el lado de los costos sería casi nula, en tanto las importaciones que ahora recibirán dólares a BS.F 4,3/$ antes acudían al denominado mercado permuta. Este argumento supone que las reducciones de costos serán traspasadas a los consumidores en forma de menores precios.

No obstante, este argumento adolece de incorporar elementos de demanda a la explicación del porqué existe inflación dentro de una economía que ajusta su tasa de cambio. Aunque ciertamente los costos de algunos productos podrían no verse alterados e incluso podrían disminuir, la devaluación del bolívar podría potencialmente generar 60% más de bolívares, pues los mismos dólares serán intercambiados a una tasa más elevada. La nueva generación de bolívares se transformará, mayoritariamente, en nueva demanda de bienes y servicios. En este sentido, a menos que la suma de la producción nacional más las importaciones, aumenten en una cuantía similar al 60%, el principal impacto de la devaluación será la agudización del desbalance entre oferta y demanda lo que finalmente se expresará en forma de mayores presiones inflacionarias.

Por ejemplo: si un comerciante de línea blanca enfrenta una competencia súper intensa y opera en un entorno recesivo, una caída de costos es potencialmente trasladada a los consumidores en forma de menores precios finales. En contraste, en un ambiente de poca competencia y en donde las firmas enfrentan una elevada demanda (producto de convertir los nuevos bolívares en gasto en bienes finales) los precios, aún cuando los costos se mantengan estables, tenderán a subir.

Para los consumidores, una aceleración de la inflación puede ser combatida parcialmente adelantando gastos de alto impacto, en particular, inversiones en línea blanca, oro o remodelaciones al hogar pueden ser recomendables en este entorno.

3. ¿Dónde son menos caros, los productos importados? O ¿Qué destinos de viaje resultan más atractivos desde el punto de vistas de los costos?

Un tercer aspecto relevante a considerar es el siguiente. Si bien es cierto que Venezuela no había oficialmente devaluado su moneda frente al dólar de los Estados Unidos durante casi 5 años, debe precisarse que el bolívar si había perdido valor -a la tasa oficial de cambio- frente a terceros países. De esta manera, el número de bolívares que hoy se entregan por un Euro, un Yen japonés, un Real brasileño o un Peso colombiano, es claramente superior al número de bolívares que se entregaban en marzo de 2005. En síntesis, Venezuela había “devaluado indirectamente” frente a otros socios comerciales diferentes de Ecuador y Estados Unidos.

Por ejemplo, en febrero de 2005, la tasa entre bolívares y pesos colombianos era de VEB 0,82 por cada peso colombiano. En diciembre de 2009, la tasa era de VEB 1,09 por cada peso de ese país lo cual significa una pérdida de valor del bolívar frente al peso de 32,6%. Al extender este ejercicio a los 20 socios comerciales de Venezuela, exceptuando Estados Unidos, el bolívar perdió 11,12% desde marzo de 2005.

Dado que cada país ha apreciado o depreciado su moneda frente al dólar en una magnitud diferente y dado que también la tasa de inflación que ha registrado cada uno de los principales socios comerciales de Venezuela es diferente, la tasa nominal de cambio que hace equivalente el costo promedio de vida con el costo promedio de vida en otros países, no puede ser un número único. En su lugar, esta tasa de cambio que se le conoce como tasa de equilibrio se ubica en un rango desde valores cercanos a los VEB 6/US$ a menos de VEB 2/US$.

En efecto, en un ejercicio reciente culminado en noviembre del año pasado, la tasa de equilibrio para los distintos países con los cuales Venezuela lleva cabo comercio internacional fueron las siguientes:

Como puede apreciarse, a la nueva tasa de VEB 4,3/US$, los precios promedio de los bienes y servicios comprados desde Perú a Brasil serían percibidos como “caros” en relación a un posible equivalente en Venezuela mientras que para países como Japón, Ecuador, Corea del Sur, Estados Unidos, Reino Unido y México, aún con la modificación de la tasa de cambio, sus productos son percibidos como más económicos en relación a sus posibles equivalentes en Venezuela. Paradójicamente, en términos relativos, la devaluación favorece a las importaciones de Estados Unidos en relación con las compras a otros países y otras regiones tales como Brasil China o la Unión Europea.

El gráfico 1 también podría sugerir que los primeros seis países listados en esta figura, constituyen los destinos de viajes que en promedio resultan más baratos a la nueva tasa destinada para este fin de VEB 4,3/$. En este sentido, los viajes a Brasil y Colombia y los principales países de la Unión Europea, generarán ahora la percepción que el valor externo de la moneda –antes claramente superior al valor interno- serán inferior a su contrapartida interna. De forma más sencilla esto puede plantearse de la siguiente manera: En promedio, bienes similares en Europa o Brasil, ahora resultarán más caros que sus contrapartidas venezolanos. Por ejemplo: un restaurante o una noche de alojamiento.

Wednesday, July 08, 2009

Propiedad social y democracia representativa

En las últimas semanas se ha desarrollado un interesante debate sobre la nueva ley de propiedad social. En aras de contribuir con dicho debate quisiera exponer una idea muy sencilla. Se trata simplemente de una analogía en la cual propongo que la idea de propiedad social es equivalente en lo económico al concepto de democracia representativa en lo político.

Debemos recordar a nuestros lectores que el preámbulo de nuestra constitución establece el objetivo de constituir una sociedad democrática, participativa y protagónica en contraposición al viejo esquema de democracia representativa, propio del modelo político vigente en Venezuela hasta el año 1998. No obstante, la promoción de la propiedad social, la propiedad de todos, pero cuyo funcionamiento y administración es delegada y, por tanto, es "representada" por el Estado y para fines prácticos por el gobierno de turno, va en contracorriente económica a la aspiración de una sociedad participativa y protagónica que recoge nuestro texto constitucional.


En línea con un artículo anterior en el cual comentaba sobre la democratización del capital mediante la transferencia de acciones intransferibles a todos los venezolanos de las empresas actualmente estatales, considero que dicho mecanismo es una forma autentica no sólo de democratizar la propiedad sino de hacer efectivo el concepto de democracia participativa y protogánica que todos los venezolanos consensuamos en nuestra constitución.

Porque de otra manera ¿Cómo podemos participar mejor de nuestra riqueza que siendo todos los venezolanos accionistas de las empresas? ¿Cómo podemos hacernos verdaderos protagonistas en el campo económico sin ser propietarios? ¿Por qué, si el consenso político y social más importante que une a todos los venezolanos recoge aspiraciones de participación y protagonismo, se debe delegar a un tercero - el gobierno nacional- para que "represente" al pueblo en la propiedad de sus empresas?

Aunque el debate de ideas sobre el modelo de desarrollo en Venezuela está a veces al margen de la discusión política, en el mediano plazo recuperará su inherente importancia. La gran lección de la denominada cuarta república y en particular del estamento político venezolano durante la década de los setenta y ochenta fue su incapacidad para transformar y expresar la democracia política en democracia económica. Paradojicamente, el denominado Socialismo del siglo XXI, intenta redimir dicha experiencia.

En este sentido, frente al concepto de propiedad social y de redimir a todas luces el concepto de democracia representativa en el campo económico, la contraoferta es muy simple: Si de verdad aspiramos a ser una sociedad que lleve los conceptos de participación y protagonismo y convertir dichos conceptos en expresiones que impacten directamente la calidad de vida de las personas y los habitantes de este país, tenemos que discutir a fondo la posibilidad de transferir la propiedad de las empresas estatales a todos los venezolanos, sin distinción ni discriminación de ningún tipo, sólo sería posible exigir un requisito: La cédula de identidad.

P.d: Para quellos que piensan que algunas personas poco educadas y que enfrentan apremios económicos venderán las acciones rápidamente piensen en una solución. Las acciones serán intransferibles.

Problemas en el sector externo

Durante el primer semestre del año, la mayor parte de la discusión pública en Venezuela se ha concentrado en cómo gerenciar la importante caída registrada en los precios del petróleo. Ministros, medios de comunicación y analistas económicos han concentrados sus análisis en las medidas necesarias para enfrentar la caída de aproximadamente 50% en el ingreso externo de Venezuela.

Aunque comparto la gran importancia del petróleo en la economía venezolana, difiero del diagnóstico en cuánto al origen del desequilibrio del sector externo. En particular, considero que más allá de la caída de las exportaciones petroleras, el principal problema al cual se enfrenta hoy la economía tiene que ver con la distorsión del tipo de cambio.

Nótese lo siguiente: En el año 2005, la economía registró un crecimiento de 10,3% y un excedente de exportaciones sobre importaciones de aproximadamente US$ 25.000 millones. Estos resultados se obtuvieron con un precio promedio de la cesta petrolera venezolana de US$ 45,28 por cada barril de petróleo vendido.

Por otra parte, al culminar el primer semestre del presente año, el precio promedio de la cesta venezolana se ubicó en US$ 47 por barril y sin embargo, los datos oficiales registran, contrario a la situación de 2005, un déficit que sólo en el primer trimestre del año superó US$ 3.500 millones. Es decir, con un precio del petróleo superior al registrado en 2005, la situación externa del país pasó de un holgado superávit a un moderado pero creciente deficit externo.

Hasta ahora, el argumento natural para explicar este resultado es el siguiente: como la economía venezolana creció desde el año 2005 hasta la fecha, ahora necesita más insumos y bienes finales procedentes de otros países. En consecuencia, las importaciones son más elevadas porque el ingreso es más alto. Sin embargo, si las importaciones de bienes hubiesen aumentado proporcionalmente con el crecimiento del ingreso, en 2008, el monto se hubiese ubicado en aproximadamente US$ 30.000 millones versus US$ 48.095 millones que registró oficialmente el BCV.

Los datos anteriores sugieren que las importaciones se han divorciado parcialmente del ingreso y que una porción sustancial de su crecimiento obedece al proceso de apreciación real experimentado por el bolívar. De la misma manera, el desbalance fiscal está aumentando cada año debido fundamentalmente a la pérdida de compra de bienes y servicios valorados en bolívares del ingreso petrolero que es convertido a la tasa oficial de cambio.

Por ejemplo, un bien cuyo precio era de Bs. F 4,3 en marzo de 2005 se podía adquirir con 2 dólares. De acuerdo con el BCV, si dicho bien ha aumentado de forma equivalente al IPC del Área metropolitana de Caracas, hoy su precio sería de Bs.F 9,70. Imaginemos que ha subido un poco menos y que su precio hoy es de Bs.F. 8,60. Pues bien, con 2 dólares hoy el Gobierno Central obtiene los mismos Bs.F. 4,3 de marzo de 2005 y con esta cantidad de dinero sólo puede adquirir la mitad de los bienes que compraba hace 4 años.

De manera que el principal desequilibrio externo hoy de la economía estriba en el congelamiento de la tasa oficial de cambio. Si bien es cierto que un macroajuste de la tasa oficial podría acelerar la inflación, una combinación de ajustes cambiarios progresivos y subsidios focalizados en alimentos y medicinas podría moderar el impacto social de una corrección cambiaria.

De esta forma, se podría evitar repetir la historia de 1983 ó 1989, en donde -después de años de anclajes cambiarios en medio de recurrentes déficit fiscales y en un entorno de elevada inflación- no hubo otra salida más que aplicar macrodevaluaciones que condujeron a pérdidas del salario real de magnitudes significativas. Al fin al cabo, no hay manera de conseguir resultados diferentes, si la administración actual repite los mimos errores cometidos en los años setenta y ochenta.

Friday, June 26, 2009

Sobre la subasta de Pdvsa

En la tarde de hoy ha salido nueva información sobre el Bono de Pdvsa. En particular, parece que debido a que la subasta se realizará sólo en Venezuela, el bono tendrá poco mercado secundario. En consecuencia, aparentemente, los dólares sólo podran ser recibidos al final de la vida del bono, es decir, dentro de dos años.

Si este escenario es el correcto, a las apreciaciones anteriores, deben añadir que aparentemente deberán esperar 2 años para tener los dólares. En consecuencia, mi recomendación es que soliciten toda la información posible a sus asesores de inversión antes de tomar cualquier decisión.

Acerca de la subasta de Pdvsa

Pdvsa está lanzando una emisión de US$ 3.000 millones en el mercado local. Dado que el mecanismo de asignación es mediante subasta, conviene estimar cuál podría ser el valor de estos papales en el mercado secundario.


Cálculo del precio referencial mercado secundario de estos bonos.

Los papeles referenciales de la deuda venezolana para esta emisión son:


Denominación Rendimiento al vencimiento
VENGLB 10 11,54%
VENGLB 13 16,73%
________________________________________________________________

Promedio simple: 14,135%

Para que el papel rinda al vencimiento esta tasa, el precio máximo en la actualidad debería estar entre 76% y 77%. No obstante, los mercados internacionales han castigado usualmente a Pdvsa en relación con los papeles de la deuda venezolana, de manera que probablemente el precio pueda ser incluso algo menor. Mi estimación: entre 71% y 73%.

Tome en cuenta que el bono se venderá con prima de manera que si usted ofrece 144% y luego logra vender el papel al 72%, estará pagando 4,3Bs.F/$ sin incluir comisiones ni impuestos.

Espero que esto ayude a los lectores del blog a realizar una mejor oferta.

Monday, June 22, 2009

Datos de interés

Desde esta semana publicaré una columna sobre datos de interés en temas económicos y financieros. Mi primer número será sobre estadísticas bancarias en el AMC:

*En toda el Área Metropolitana de Caracas (AMC) existen 1.016 agencias bancarias, lo cual equivale a 28 de cada 100 agencias bancarias que existen en Venezuela.

*Libertador con 487 oficinas bancarias es el municipio con mayor número de agencias de bancos en Venezuela y concentra prácticamente la mitad de todas las agencias ubicadas en el AMC.

* San Bernardino es la parroquia que cuenta con el mayor número de cajeros automáticos de toda Venezuela. En total 721 cajeros automáticos se encuentran en esta zona lo que representa uno de cada siete cajeros de toda Venezuela y uno de tres en el AMC.

* A pesar del dato anterior, la parroquia Catedral supera en créditos otrorgados a San Bernardino y al cierre del primer trimestre del presente año, logró créditos por 10 millardos de bolívares fuertes lo que equivale a uno de cada 13 bolívares de toda Venezuela.

* En el Municipio Chacao existen 253 cajeros automáticos y operan 193 agencias bancarias. Auqnue es superada por Libertador, es posible afirmar que Chacao tiene la mayor densidad de oficinas y cajeros automáticos de Venezuela

* Debido a que en el AMC se concentran las oficinas principales de casi todas las instituciones financieras de Venezuela, el 62% de todos los créditos otorgados en el primer trimestre de 2009 en Venezuela fueron aprobados por oficinas ubicadas en el AMC

*El 55% de todas las captaciones de depósitos de Venezuela se llevan a cabo en oficinas ubicadas en el AMC. Entre las captaciones oficiales este poircentaje aumenta a 65%.

Democratización del capital

Pocas personas están de acuerdo con la concentración del capital y de los activos en pocas personas, empresas o funcionarios oficiales. En este sentido, un gran objetivo de políticas públicas y en sentido más amplio, un objetivo compartido de muchos venezolanos consiste en desconcentrar el capital. ¿Pero, cómo lo hacemos? ¿Cuál es el camino? ¿La sustitución de la propiedad privada por propiedad estatal realmente resuelve este problema? ¿Tenemos experiencias cercanas con las cuales podamos resolver esta pregunta?

Vamos a apelar a la evidencia más cercana posible. Se trata simplemente de nuestra propia experiencia como país. Simplemente recordemos que en la década de los años setenta, durante la primera administración del Presidente Pérez, el sector público expropió al sector privado del sector petrolero, del sector siderúrgico, adquirió bancos, hoteles, empresas de telecomunicaciones, emtre otras empresas y sectores. Las expropiaciones fueron acompañadas de controles de precios y controles de cambio en un entorno de altos precios del petróleo.

Transcurrida una década y con la llegada del viernes negro, el país se enfrentó a una significativa devaluación, la producción petrolera era aproximadamente la mitad en relación con los niveles registrados antes de la conversión del sector petrolero a propiedad estatal, la inflación de dos digitos comenzó a ser parte de la cotidianidad y el desempleo comenzó a aumentar de forma importante.

Finalmente, a mediados de los ochenta, la pobreza y la desigualdad habían aumentado de forma notoria lo cual reflejaba de forma indirecta una mayor concentración de propiedad y activos en comparación con la observada en los años setenta. En síntesis, nuestra propia experiencia sugeriere que la mera sustitución de la propiedad privda por propiedad estatal o formas similares como la propiedad social, no contribuyen en el mediano plazo a desconcentrar la tenencia de capital.

Es verdad que no existe un camino único ni una receta universal para descontrar el capital en una sociedad. Pero no se me ocurre una manera más sencilla que transfieriendo la propiedad desde el Estado hacia los ciudadanos. En este sentido, si se toma el 10% de todas las empresas estatales y se emite acciones intrasferibles a todos los venezolanos pues avanzaremos en el mayor proceso de desconcentración y democratización del capital de nuestra historia republicana.

A los beneficios de la desconcentración del capital, el reparto de acciones a todos los venezolanos lograría otros objetivos. Por ejemplo, qué mejor esquema de contraloría social y de vigilancia del funcionamiento de los recursos públicos, es decir, -que mejor lucha contra la corrupción- que una fracción de 28 millones de personas esté atenta y sea vigilante de lo que sucede con el manejo de las empresas ahora en manos de Estado y que pasarían a ser parte de todos los venezolanos. Al fin y al cabo, las personas esperarían todos los años por los dividendos obtenidos por dichas acciones. Si los dividendos son menores a los dividendos que estas empresas repartían cuando estaban en manos privadas -tenemos los datos para ello- entonces se demostrará que -al igual que en los años setenta- la propiedad estatal no resuelve el tema de la desconcentración del capital.

Una reforma de esta naturaleza es totalmente factible de llevarlo a cabo. Sólo requiere de consenso político y deseo genuino de lograr no sólo demcoracia en lo político sino aún más importante, de democracia económica.

Espero que esto anime a la discusión pública sobre el tema.

Necesidad de reformar el convenio cambiario N° 9

Usualmente, el funcionamiento de cualquier arreglo cambiario en Venezuela es regulado mediante un acuerdo firmado entre el Ministerio de Finanzas y el Banco Central de Venezuela. A este acuerdo se le denomina convenio cambiario.

Durante el mes de noviembre de 2005, el Ejecutivo Nacional impulsó una modificación del convenio cambiario vigente con el supuesto objetivo de evitar acumular reservas internacionales en exceso y más especificamente, a fines de evitar generar excesos de liquidez monetaria que presionaran sobre la tasa de inflación.

Mediante esta reforma, Pdvsa -a diferencia de años anteriores- sólo tiene la obligación de vender al BCV los dólares necesarios para cumplir con las obligaciones fiscales establecidas en el presupuesto (US$ 40 por barril para 2009) y para la obtención de bolívares que sean necesarios para el correcto funcionamiento de sus operaciones en Venezuela.

Sin embargo, dado que los precios del petróleo se encuentran a la mitad de los precios observados hace un año y vista la desaceleración reciente de la inflación en Venezuela, resulta pertinente modificar el convenio cambiario n° 9 y retornar al BCV la facultad de manejar la totalidad de las divisas en Venezuela.

Esta reforma generaría varios beneficios. En primer lugar permitiría imprimir un ritmo más expansivo a la política monetaria con la cual se podría mitigar la desaceleración que actualmente se observa sobre la actividad económica real. En segundo lugar, con un mayor nivel de reservas internacionales, el BCV podría intervenir en el mercado no oficial y mediante un esquema transpartente de subasta, reducir las presiones al alza del precio del dólar en dicho mercado.
En tercer lugar, la reforma evitaría que Pdvsa continué la práctica - a todas luces indeseable- de aumentar el endeudamiento de la república.

En conclusión, pareciera sano, en términos de mayor transparencia, más estabilidad cambiaria y una mejor política monetaria, que el convenio cambiario n° 9 se modifique. En este sentido, invitamos al debate sobre este punto.

Thursday, May 28, 2009

La India: El nuevo gran socio petrolero de Venezuela

Recientemente, comentaba que basado en los registros de las compras petroleras de otros países a Venezuela, la producción nacional de crudo y productos derivados se ubicaba en la actualidad en aproximadamente 2,6 millones de barriles diarios.

El número anterior supone dos cosas. En primer lugar que la suma de los recortes llevados a cabo durante el cuatro trimestre de 2008 y durante el primer trimestre de 2009 son inferiores a los reportados por las cifras oficiales. En segundo lugar, la cifra excede al monto estimado por las agencias especializadas en la materia a escala global.

De las cosas más interesantes al indagar en el exterior sobre las exportaciones petroleras venezolanas se encuentra el importante incremento que se registra en las ventas de petróleo de Venezuela hacia la India. En efecto, de acuerdo con el Ministerio de Comercio e Industria de la India, las exportaciones petroleras en el año 2009 alcanzaron la cifra de US$ 3990 millones. Suponiendo que dichas exportaciones estén registradas a valor CIF, -incluye el costo del transporte, seguro y flete- es razonable suponer que Venezuela colocó en el mercado indio aproximadamente 42 millones de barriles de petróleo durante el año pasado lo cual es equivalente a 115 mil barriles diarios.

Al igual que en el caso de la India, países como Canadá, Ecuador y China están ganando importancia en el comercio exterior petrolero de Venezuela. En este sentido, aunque Estados Unidos continúa siendo el principal destino de las ventas petroleras venezolanas, es importante indagar y estudiar la colocación de petróleo en otros destinos.

Wednesday, May 27, 2009

Próximos artículos

Durante esta y la próxima semana estaré abordando los siguientes temas:

India: ¿El nuevo gran socio petrolero de Venezuela?
Benchmarks históricos para entender el chavismo
Istvan Meszaros. El autor predilecto del chavismo
¿Es posible que la inflación de alimentos sea inferior a la inflación general en 2009?

¿Por qué una parrilla cuesta el doble en Caracas?

Recientemente, varios voceros oficiales han manifestado con elevado desagrado una supuesta demostración de especulación generalizada en Venezuela. En efecto, se denuncia que los precios de varios productos en Caracas y, en general, en Venezuela, cuestan aproximadamente el doble en relación con el precio al cual se consiguen dichos productos en otras naciones sudamericanas.

En tiempos de una sociedad polarizada intentar escribir un artículo de opinión a partir de declaraciones de voceros oficiales corre el riesgo de ser tildado de interesado en el mejor de los casos. Pero el ánimo de escribir este artículo es por encima de todo un deber de la profesión y el deseo genuino de colaborar en esclarecer el porqué las cosas en Venezuela, al parecer, cuestan dos veces más de lo que cuestan en otras naciones del continente.

Empecemos por un principio básico que seguramente todos recordamos de nuestras escuelas y de nuestros padres en los primeros años de nuestras vidas. Dicho principio reza que no podemos comparar Peras con Manzanas. En consecuencia, emitir un juicio sobre la diferencia de precios entre Venezuela y Argentina o entre Venezuela y Colombia requiere en primer lugar convertir los precios -inicialmente expresados en monedas diferentes (Ej, bolívares, reales, pesos, etc)- en una moneda común, que por convención internacional es el dólar estadounidense.

De esta manera, en lugar de afirmar que una parrilla cuesta Bs.F 20 en Caracas o 10 reales en Sao Paulo, convertiremos ambos bienes en dólares para proceder a su comparación. No obstante, existe una dificultad adicional al hacer este ejercicio. Resumiré esta dificultad en los siguientes términos: Aunque es estrictamente necesario convertir los precios de los bienes de diferentes países en dólares para hacer una comparación válida, esta conversión no resulta en una condición suficiente para que dicha comparación sea correcta.

Si la última expresión anterior resulta técnica en exceso, entonces propongo el siguiente ejemplo: Imagínese que usted amigo lector recibe una oferta de empleo. En principio, para que usted esté dispuesto a aceptar dicha oferta es necesario que usted reciba un salario. Pero todos coincidiríamos en que si bien es cierto, es necesario saber que se recibirá un salario, eso en si mismo, no es suficiente. Usted y todos nosotros en dicha situación, discutiremos no el hecho de que el salario exista o no. Para nosotros, la decisión de aceptar o rechazar la oferta de trabajo, es decir, la condición suficiente, estará basada en el monto del salario. En menos palabras, no es lo mismo un salario de 1 bolívar por hora a un salario de 5 bolívares por hora.

Volvamos a nuestro asunto original. Lo que intento transmitir es que no es suficiente con simplemente convertir los precios de todos los países de Sudamérica en dólares para realizar una comparación metodológicamente válida. No resulta suficiente porque a diferencia de nuestros vecinos sudamericanos, Venezuela, es el único país de la región con una inflación acumulada superior al 100% en los últimos cuatro años y además es el único país de la región que no ha modificado su paridad oficial con el dólar.

Quizá en este momento pueda haber algo de confusión en algún lector. Si es así permítame exponer lo siguiente. Cuando un país tiene una inflación acumulada en 4 años superior al 100% pero no modifica su tasa de cambio, esto quiere decir que los dólares canjeados a la tasa oficial en la actualidad compran la mitad de los bienes expresados en bolívares en relación a los que se compraban hace 4 años. Por ejemplo, un bien cuyo precio era de Bs. F 4,3 en marzo de 2005 se podía adquirir con 2 dólares. De acuerdo con el BCV, si dicho bien ha aumentado de forma equivalente al IPC del Área metropolitana de Caracas, hoy su precio sería de Bs.F 9,70. Imaginemos que ha subido un poco menos y que su precio hoy es de Bs.F. 8,60. Pues bien, con 2 dólares hoy obtendríamos los mismos Bs.F. 4,3 de marzo de 2005 y con esta cantidad de dinero sólo podríamos adquirir la mitad de los bienes que comprábamos hace 4 años.

Dicho de otra manera, para poder comprar el mismo bien en marzo de 2009, necesitamos el doble de los dólares que necesitábamos en marzo de 2005. La razón es muy sencilla, el precio del dólar y quizá el de la gasolina, son los únicos bienes que no han registrado aumentos en los últimos 4 años. De hecho, si el precio del dólar hubiese subido en función del diferencial de inflación entre Venezuela y sus principales socios comerciales, la tasa de cambio estaría ubicada en la cercanía a los Bs.F 4 por dólar.

Alcanzado este punto estamos en capacidad de retomar el punto inicial. Si al comparar los precios de Venezuela con el de sus vecinos, utilizáramos una tasa cercana a los Bs.F 4 por dólar, entonces las diferencias de precios ya no serían aquellas denunciadas por las autoridades oficiales y la supuesta especulación generalizada de Venezuela no existiría. Más aún, si utilizáramos una tasa de cambio cercana al nivel mencionado, el costo de vida de Venezuela sería equivalente al de nuestros vecinos y los incentivos actuales a las importaciones de diversos bienes finales se reducirían notoriamente.

Quisiera finalizar el artículo haciendo explícito que estas líneas no constituyen ningún llamado a devaluar pero si un intento de esclarecer el porqué nuestros precios son, al parecer, más elevados al de nuestros vecinos. Si los venezolanos y, en particular, sus autoridades desean que esto no continúe ocurriendo, tendrán que estar dispuestas a reconocer y comprender las verdaderas causas de la inflación en Venezuela. Por lo pronto, permítanme el atrevimiento para dos reflexiones. En mi opinión, no es luchando contra el sector privado como se reducirá la inflación. Es generado los incentivos idóneos y en particular, controlando adecuadamente la cantidad de dinero que circula en la economía, como alcanzaremos una tasa de inflación de un dígito y acercaremos el crecimiento del costo de vida en Venezuela al de nuestros vecinos de la región.

Finalmente expreso lo siguiente: Brasil, Chile y Perú experimentaron altas tasas de inflación en décadas anteriores. Sus autoridades no se plantearon en aquellos días por qué una parrilla costaba el doble o el triple más en esas naciones en relación al precio en Venezuela. Tampoco persiguieron al sector privado o lo acusaron de manera generalizada de especuladores. Hoy sin embargo, tienen un solo digito de inflación ¿Acaso las autoridades oficiales locales no pueden aprender de sus experiencias, de las medidas que tomaron estas naciones para corregir la inflación y aplicar sus lecciones en Venezuela?

Saturday, May 23, 2009

¿Cuánto petróleo produce Venezuela?

Frecuentemente, se observan discrepacias sobre las cifras de producción de petróleo en Venezuela. Es un tema complejo y la discusión presenta dos elementos que la dificultan enormemente. En primer lugar, porque ni siquiera existe consenso sobre las cifras de producción por parte de los entes oficiales. Así las cosas, no es infrecuente observar discrepancias entre la producción que se utiliza para formular el presupuesto, la producción que reporta Pdvsa e inclusive en algunas ocasiones, también entre lo que reporta Pdvsa y lo que se reporta en los datos oficiales del Ministerio de Energía y Petróleo. En segundo lugar, porque históricamente han existido discrepancias entre los reportes de la producción de Venezuela con los datos suministrados por agencias internacionales como la propia Opep, la Agencia Internacional de Energía o el Departamento de Energía de los Estados Unidos. De esta manera, apelar a una fuente internacional como vía para dilucidar las enormes y razonables dudas que se derivan de los datos suministrados por Pdvsa, no resulta en mi opinión, un método excento de errores de estimación.
En los últimos dos años, he propuesto estimar la producción de Venezuela a través de la siguiente metodología. Tomemos como cierto el tamaño del mercado interno que en la actualidad es de aproximadamente 600.000 barriles diarios. De manera que para estimar el valor de la producción total sumemos a la cifra anterior, las exportaciones venezolanas por concepto de petróleo crudo y de productos refinados.
Sin embargo, en lugar de tomar el dato de Pdvsa, calcularemos las exportaciones diarias de acuerdo con la siguiente metodología. En primer lugar, indagaremos en el mundo mediante los datos publicados por Bancos Centrales e Institutos Nacionales de Estadísticas, cuál es el monto que otros países han pagado por concepto de petróleo a Venezuela. Una vez obtenido el número anterior, dividiremos el monto de las ventas petroleras entre el precio promedio de la cesta de exportación y con ello estaremos en capacidad de calcular las exportaciones diarias de barriles de petróleo.
Basada en la metodología anterior, estimo que Venezuela, luego de los recortes del último trimestre del año pasado y del primer trimestre de este año, produce aproximadamente 2,6 millones de barriles diarios.
En una próxima entrega, indentificaré nuevos socios y destinos de petróleo de Venezuela poco conocidos para la mayoría de los venezolanos. En particular, dimensionaré las ventas a China, India, Canadá, Ecuador, Singapur , Jamaica y Turquía. Quizá ello pueda mejorar nuestra capacidad de comprensión de la industria petrolera y de los posibles escenarios fiscales y externos de la economía venezolana. Por lo pronto dejo el debate abierto para cualquier inquietud y discusión sobre este tema