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Welcome to my blog. I am an economist with academic interest in applied macroeconomics. I follow the current macroeconomic situation at Venezuela.

Tuesday, January 26, 2010




Gráfico 1. Tasas de paridad de Venezuela con sus principales socios comerciales
Fuente: Bancos Centrales e Institutos de Estadísticos de los principales 20 socios comerciales de Venezuela.
Lo que no se dicho sobre la devaluación del Bolívar*



A dos semanas de haber anunciado una devaluación del bolívar de 60% mediante la conformación de dos nuevas tasas oficiales, una de carácter preferencial para la importación de alimentos, medicinas, maquinaria y equipo e importaciones estatales de VEB 2,6/US$ y otra tasa en VEB 4,3/US$ para el resto de los bienes y servicios, pareciera que poco o nada original se puede añadir sobre el tema.

Hasta ahora, la discusión pública se ha centrado alrededor de los condicionantes y beneficios político-electorales de la medida así como al impacto inflacionario que se derivará de los nuevos costos de los insumos y bienes finales de origen importados.

Sin embargo, existen al menos tres aspectos poco abordados sobre el tema de la devaluación de la moneda hasta el momento. En primer lugar, cuál es el impacto de la devaluación sobre la conformación óptima de activos para los inversionistas locales. En segundo lugar, es necesario distinguir los impactos de la devaluación sobre la inflación desde el lado de los costos y desde el lado de la demanda. Finalmente, es importante señalar que la devaluación aunque parece una medida uniforme, supone cambios relativos en los precios de los productos importados con lo cual, el encarecimiento de los productos no es uniforme sino que dependerá parcialmente del origen de la compra.

Por devaluación de la moneda se entiende un cambio finito o un salto en la variación de una moneda con respecto a otro y que ocurre bajo un esquema de tipo de cambio fijo. Usualmente se le confunde con el término depreciación, el cual supone cambios continuos o infinitesimales los cuales se desarrollan en regímenes de cambios flexibles. Recientemente en Venezuela ocurrió una devaluación de la moneda. En efecto, el pasado 8 de enero, se anunció la conformación de dos nuevas tasas de cambio que suponen un aumento promedio de 60% en el monto de bolívares que hay que entregar a cambio de un dólar de los Estados Unidos.

Para un inversionista local, en principio, esta medida supondría que los activos denominados en moneda local se depreciaron en promedio en un 60%. No obstante, debido a la significativa expectativa de ajuste cambiario, alimentada por el importante diferencial inflacionario entre Venezuela y sus principales socios comerciales, suponemos que muchos inversionistas locales, se habían adelantado a la medida y habían constituido coberturas cambiarias directas (adquisición de activos en dólares) o indirectas (Compra de activos que suben con la devaluación: Inmuebles y TICC).

1. Impactos sobre los portafolios. ¿Qué hacer luego de la devaluación?

Para aquellos cuya cobertura era principalmente la adquisición de efectivo en moneda extranjera, en particular en dólares, el corto plazo pareciera preocupante. En efecto, las recientes subastas del BCV y la cotización del petróleo podrían configurar un escenario de caída en el precio del dólar a corto plazo, lo cual se traduciría en una pérdida en bolívares para los tenedores de efectivo en moneda extranjera.

No obstante, todo dependerá del desempeño de los precios del petróleo en los próximos meses, del grado de eficiencia en la gestión de entrega de las divisas a las dos tasas oficiales y del entorno regulatorio y su incidencia sobre el clima de inversión privada.

Un escenario de precios del petróleo sostenidamente por encima de los US$70/barril y una agilización importante en la entrega de divisas, podrían aumentar el impacto de las subastas del BCV sobre la cotización del mercado paralelo. No obstante, un cuadro regulatorio hostil al sector privado y liquidaciones de divisas al cambio oficial que no estén acordes con la demanda del sector privado, restará efectividad al mecanismo de subastas del BCV.

Por otra parte, para aquellos inversionistas que tengan una alta propensión al riesgo y deseen arbitrar entre monedas, sugerimos que exploren oportunidades de inversión en las subastas del BCV e intenten aprovechar los diferenciales existentes entre la tasa de cambio implícita de este mecanismo y la tasa de cambio del mercado permuta.

Del lado de los bolívares, el consenso entre la comunidad de analistas es que la inflación se acelerará (sobre este punto véase la segunda sección de este artículo), con lo cual, es posible que para quienes pueden indexar total o parcialmente sus ingresos con la inflación, el endeudamiento a largo plazo en bolívares vuelve a constituirse en una oportunidad atractiva de evaluar.

La devaluación también puede convertirse en una oportunidad de inversión para los sectores vinculados a las importaciones, tales como transporte, almacenamiento, comunicaciones y comercio. No obstante, como toda oportunidad de inversión, estos sectores, verán una reactivación y el regreso a números positivos en la segunda mitad del año, cuando el incremento de los precios -producto de la reciente devaluación- haya podido ser absorbido por la economía. En este sentido, al cabo de uno o dos semestres, los sectores de franquicias, negocios en centros comerciales, transporte de carga y mercancías, y telecomunicaciones –en un entorno regulatorio amigable al sector privado- son candidatos a ser evaluados para explorar desarrollar oportunidades de inversión.

2. La inflación se acelerará, incluso aunque los costos disminuyan


Un segundo aspecto que resulta interesante de desarrollar es el mecanismo mediante el cual, la devaluación de la moneda incide en el alza generalizada y sostenida de los precios, es decir, sobre la inflación. En general, algunos voceros oficiales han argumentado que la devaluación no tendría un impacto inflacionario porque la presión desde el lado de los costos sería casi nula, en tanto las importaciones que ahora recibirán dólares a BS.F 4,3/$ antes acudían al denominado mercado permuta. Este argumento supone que las reducciones de costos serán traspasadas a los consumidores en forma de menores precios.

No obstante, este argumento adolece de incorporar elementos de demanda a la explicación del porqué existe inflación dentro de una economía que ajusta su tasa de cambio. Aunque ciertamente los costos de algunos productos podrían no verse alterados e incluso podrían disminuir, la devaluación del bolívar podría potencialmente generar 60% más de bolívares, pues los mismos dólares serán intercambiados a una tasa más elevada. La nueva generación de bolívares se transformará, mayoritariamente, en nueva demanda de bienes y servicios. En este sentido, a menos que la suma de la producción nacional más las importaciones, aumenten en una cuantía similar al 60%, el principal impacto de la devaluación será la agudización del desbalance entre oferta y demanda lo que finalmente se expresará en forma de mayores presiones inflacionarias.

Por ejemplo: si un comerciante de línea blanca enfrenta una competencia súper intensa y opera en un entorno recesivo, una caída de costos es potencialmente trasladada a los consumidores en forma de menores precios finales. En contraste, en un ambiente de poca competencia y en donde las firmas enfrentan una elevada demanda (producto de convertir los nuevos bolívares en gasto en bienes finales) los precios, aún cuando los costos se mantengan estables, tenderán a subir.

Para los consumidores, una aceleración de la inflación puede ser combatida parcialmente adelantando gastos de alto impacto, en particular, inversiones en línea blanca, oro o remodelaciones al hogar pueden ser recomendables en este entorno.

3. ¿Dónde son menos caros, los productos importados? O ¿Qué destinos de viaje resultan más atractivos desde el punto de vistas de los costos?

Un tercer aspecto relevante a considerar es el siguiente. Si bien es cierto que Venezuela no había oficialmente devaluado su moneda frente al dólar de los Estados Unidos durante casi 5 años, debe precisarse que el bolívar si había perdido valor -a la tasa oficial de cambio- frente a terceros países. De esta manera, el número de bolívares que hoy se entregan por un Euro, un Yen japonés, un Real brasileño o un Peso colombiano, es claramente superior al número de bolívares que se entregaban en marzo de 2005. En síntesis, Venezuela había “devaluado indirectamente” frente a otros socios comerciales diferentes de Ecuador y Estados Unidos.

Por ejemplo, en febrero de 2005, la tasa entre bolívares y pesos colombianos era de VEB 0,82 por cada peso colombiano. En diciembre de 2009, la tasa era de VEB 1,09 por cada peso de ese país lo cual significa una pérdida de valor del bolívar frente al peso de 32,6%. Al extender este ejercicio a los 20 socios comerciales de Venezuela, exceptuando Estados Unidos, el bolívar perdió 11,12% desde marzo de 2005.

Dado que cada país ha apreciado o depreciado su moneda frente al dólar en una magnitud diferente y dado que también la tasa de inflación que ha registrado cada uno de los principales socios comerciales de Venezuela es diferente, la tasa nominal de cambio que hace equivalente el costo promedio de vida con el costo promedio de vida en otros países, no puede ser un número único. En su lugar, esta tasa de cambio que se le conoce como tasa de equilibrio se ubica en un rango desde valores cercanos a los VEB 6/US$ a menos de VEB 2/US$.

En efecto, en un ejercicio reciente culminado en noviembre del año pasado, la tasa de equilibrio para los distintos países con los cuales Venezuela lleva cabo comercio internacional fueron las siguientes:

Como puede apreciarse, a la nueva tasa de VEB 4,3/US$, los precios promedio de los bienes y servicios comprados desde Perú a Brasil serían percibidos como “caros” en relación a un posible equivalente en Venezuela mientras que para países como Japón, Ecuador, Corea del Sur, Estados Unidos, Reino Unido y México, aún con la modificación de la tasa de cambio, sus productos son percibidos como más económicos en relación a sus posibles equivalentes en Venezuela. Paradójicamente, en términos relativos, la devaluación favorece a las importaciones de Estados Unidos en relación con las compras a otros países y otras regiones tales como Brasil China o la Unión Europea.

El gráfico 1 también podría sugerir que los primeros seis países listados en esta figura, constituyen los destinos de viajes que en promedio resultan más baratos a la nueva tasa destinada para este fin de VEB 4,3/$. En este sentido, los viajes a Brasil y Colombia y los principales países de la Unión Europea, generarán ahora la percepción que el valor externo de la moneda –antes claramente superior al valor interno- serán inferior a su contrapartida interna. De forma más sencilla esto puede plantearse de la siguiente manera: En promedio, bienes similares en Europa o Brasil, ahora resultarán más caros que sus contrapartidas venezolanos. Por ejemplo: un restaurante o una noche de alojamiento.